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 ABOGADA Y MEDIADORA

QUÉ ESPERAR CUANDO ESTÁS ESPERANDO... A DIVORCIARTE

QUÉ ESPERAR CUANDO ESTÁS ESPERANDO... A DIVORCIARTE

Quien haya vivido una ruptura de pareja coincidirá conmigo en que, por lo general, no es una decisión sencilla de tomar. Es habitual que transcurran semanas, meses o incluso años desde que surgen los primeros pensamientos al respecto, hasta que se pronuncia en alto la palabra separación o divorcio.

Esta postergación en la toma de la decisión definitiva puede deberse a distintos motivos. Al aspecto puramente personal de la ruptura sentimental y del fin de la convivencia, se une la incertidumbre sobre el procedimiento a seguir cuando la pareja está casada o inscrita como pareja de hecho, ha tenido hijos o tiene un patrimonio en común. Cómo repartimos la custodia de los hijos, qué ocurrirá con la vivienda familiar, quién debe abonar la pensión de alimentos, cómo repartimos nuestros bienes, etc.

De la misma manera que no hay dos personas iguales, tampoco hay una solución estándar para divorciarse. Por ello es altamente recomendable que, antes de actuar precipitadamente en base a recomendaciones leídas en foros o consejos de familiares, amigos o conocidos separados, la pareja se informe de las decisiones que tendrá que abordar, de los derechos y obligaciones de cada uno, del abanico de opciones que existe para tramitar una separación (la mediación, el divorcio colaborativo, un procedimiento judicial de mutuo acuerdo o contencioso).

No hay una única manera de divorciarse. No siempre hay que acudir al Juzgado. Y acudir al Juzgado, cuando ello resulta necesario, no siempre es conflictivo o estresante para las partes. Tampoco hay que presuponer que cualquier acuerdo va a ser mejor que un pleito, puesto que hay casos en los que tiene plena justificación que sea un juez quien resuelva sobre las pretensiones de una y otra parte, atendiendo a las circunstancias concurrentes.

En definitiva, hay tantos procesos como personas, por lo que considero que el acompañamiento y asesoramiento en ese momento vital tan transformador para una persona, se convierten en tareas de gran responsabilidad para los abogados, que debemos velar por que las decisiones que deben tomar nuestros clientes durante el proceso lo sean de forma consciente e informada, minimizando en la medida que nos sea posible las situaciones de conflicto permanente, el enquistamiento de las negociaciones y el dolor añadido innecesario que todo ello genera.

De los divorcios se sale y de los divorcios se aprende. Por lo que recomiendo, a quien se encuentre en una situación de incertidumbre, haya tomado o no la decisión definitiva, que consulte con un profesional de su confianza para que resuelva sus dudas y le acompañe en la toma de decisiones. 

4 . 02 . 2019